La plata: por qué vale menos de lo que esperabas
Una bandeja que pesa dos kilos puede dar una cifra que decepciona. No es un desprecio a la pieza: es aritmética.
Conviene decirlo antes de que alguien cargue con una caja pesada: la plata vale mucho menos que el oro por gramo, y la diferencia es de dos órdenes de magnitud. Una bandeja preciosa puede dar una cifra modesta.
La diferencia de partida
El oro y la plata cotizan en mercados distintos y con precios muy distintos. Por eso una cadena de oro que cabe en la palma de la mano puede valer más que una cubertería entera.
El problema del metal plateado
Aquí está la mayor parte de las decepciones. Buena parte de la cubertería, las bandejas y los candelabros que hay en las casas no son plata de ley: son metal plateado, es decir, otro metal con una capa finísima de plata encima.
Esa capa es tan fina que no tiene valor recuperable. La pieza puede ser bonita y estar muy bien hecha, pero como metal no vale.
Se distingue por el punzón: la plata de ley lleva 925 (y a veces 800 en piezas antiguas). Si lo que aparece son siglas como EP, EPNS, Alpaca o Silver plated, es plateado.
Cuándo la plata sí compensa
- Cubertería completa de ley, con su punzón: el peso suma y llega a cifras que valen el viaje.
- Piezas de firma o antiguas, que valen por lo que son y no por lo que pesan.
- Monedas de plata, que se valoran por su contenido y a veces por encima.
- Lotes grandes: lo que en una pieza no compensa, en veinte sí.
Antes de sacarle brillo
Un consejo que va contra la intuición: no la pulas. En piezas antiguas la pátina de los recovecos forma parte del valor, y un limpiado agresivo puede rebajarlo. Tráela como está.
Si no sabes si lo tuyo es de ley o plateado, una llamada lo resuelve: con mirar el punzón y decirnos qué pone, te decimos si merece la pena que te acerques.
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